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Prisión

Prisión sin guardias, sin cerrojos, sin enormes manojos de llaves oxidadas colgando de un uniforme de fajina. Prisión sin barrotes de metal, sin cámaras monitoreando movimientos. Una prisión inexpugnable: la mental. Pasillos oscuros, laberintos de concreto, memorias, recuerdos que se mezclan y forman la amalgama que somos en el presente. Somos los administradores de ese fenómeno complejo que son las emociones, y preferimos encerrarlas en una fría cárcel, para evitar enfrentarnos a ellas. Para evitar encontrarlas en la cocina, abriendo la heladera, o cuando ponemos una serie en la computadora para no ver nada, para aumentar la dosis de anestesia que nos permita poder mantener a raya la rebeldía. Nos asusta el olor de la libertad, la frescura de lo desconocido. Oh, hermosa monotonía! no me dejes naugrafar en este océano gigantesco de la verdad, de la posibilidad de probar algo distinto! Eleven anclas.

Eco.

El exterior del edificio estaba cubierto de pastizales que denotaban el abandono de años enteros. Apenas podía distinguirse la forma geométrica de la edificación. Un cuadrado perfecto, tres pisos. El techo tenía tejas de color ladrillo o tal vez eso era lo que se adivinaba a través del moho y los excrementos de las aves. No había puerta y rodeado de la penumbra mas negra que jamas observé, la curiosidad me invitaba a adentrarme en lo desconocido. El eco de la noche me hablaba. Era un susurro, apenas una leve onda de sonidos, pero los escuchaba cada vez mas cercanos. Encendí la linterna y atravesé los cinco escalones que separaban la galería de la entrada principal. La madera crujía, acaso dando cuenta de la erosión de la humedad de décadas. Solo escuchaba mis pasos y los latidos cada vez mas frenéticos de mi corazón. Un pasillo angosto que desembocaba en una escalera. Subí cada escalón con la certeza del que no puede volver atrás. Me vi parado en la altura de aquella estan...

Happiness_install

Jamas los había visto. Ellos se manejaban en grupo. Sus trajes eran raros y todos tenían un maletín de distinto color. Me habían advertido que era muy difícil evadirlos, pero siempre me resguarde en mi egocentrismo que todo el tiempo me hacia creerme a salvo. No se como me encontraron. Imagino que alguien me entrego, pero en ese momento era tarde para ponerme a pensar en teorías conspirativas. Solo atine a mirar el techo cuando me conectaron al sistema. Todo fundió a blanco y las aspas del ventilador de techo se movían a una velocidad que me hacia doler la cabeza. Los cables se enredaban en mi cuello y de repente sentí un escalofrío, un dolor sordo que se expandió hacia cada extremidad. Enseguida el bienestar. Mis ojos se cerraron y al abrirlos ya no pude recordar porque me había aislado, porque me había alejado de todo el mundo. Una sensación extraña se apodero de mi. Solo podía hacer una cosa. ...

Una bolsa de aire me salvo la vida

KM0 Mire el auto desde la ventana del vestíbulo, afuera llovía y lo único que yo quería era largarme de esa maldita ciudad. KM12 Sentía que el cuello se me había roto en mil pedazos. Perdí el punto de referencia en cuanto a tiempo y espacio. Incontables fragmentos de vidrio me atacaron como pequeñas culebras, provocando que mi piel se impregnara de sangre. Mi cabeza giraba en un espiral de nauseas, pánico y dolor. Cuando al fin todo se calmo, sobrevino aquel aroma misterioso, aquella fragancia que jamas había percibido antes...Seria la muerte? KM11 Sudor. No podía hacer otra cosa mas que acelerar, casi que mi cuerpo lo pedía. Las marquesinas del camino se me venían encima. La lluvia convertía el asfalto en un rió gris, logrando un paisaje inhóspito en el medio de una madrugada fría. Que eran esas voces? Ese coro que retumbaba en mi cabeza...El agua nublaba la visión de mi parabrisas y ya no distinguía...