Prisión
Prisión sin guardias, sin cerrojos, sin enormes manojos de llaves oxidadas colgando de un uniforme de fajina. Prisión sin barrotes de metal, sin cámaras monitoreando movimientos. Una prisión inexpugnable: la mental.
Pasillos oscuros, laberintos de concreto, memorias, recuerdos que se mezclan y forman la amalgama que somos en el presente. Somos los administradores de ese fenómeno complejo que son las emociones, y preferimos encerrarlas en una fría cárcel, para evitar enfrentarnos a ellas. Para evitar encontrarlas en la cocina, abriendo la heladera, o cuando ponemos una serie en la computadora para no ver nada, para aumentar la dosis de anestesia que nos permita poder mantener a raya la rebeldía.
Nos asusta el olor de la libertad, la frescura de lo desconocido. Oh, hermosa monotonía! no me dejes naugrafar en este océano gigantesco de la verdad, de la posibilidad de probar algo distinto!
Eleven anclas.
Pasillos oscuros, laberintos de concreto, memorias, recuerdos que se mezclan y forman la amalgama que somos en el presente. Somos los administradores de ese fenómeno complejo que son las emociones, y preferimos encerrarlas en una fría cárcel, para evitar enfrentarnos a ellas. Para evitar encontrarlas en la cocina, abriendo la heladera, o cuando ponemos una serie en la computadora para no ver nada, para aumentar la dosis de anestesia que nos permita poder mantener a raya la rebeldía.
Nos asusta el olor de la libertad, la frescura de lo desconocido. Oh, hermosa monotonía! no me dejes naugrafar en este océano gigantesco de la verdad, de la posibilidad de probar algo distinto!
Eleven anclas.
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